INTRODUCCIÓN
La Psicología de la Personalidad (PP) adquiere identidad como disciplina
científica dentro de las ciencias sociales en la década de los años 30, como
consecuencia de la integración de distintas líneas de investigación dentro de
un cuerpo de conocimientos en el que destacan las aportaciones de ALLPORT
(1937), MURRAY (1938) y LEWIN (1935). Se ha caracterizado, desde su origen por
prestar especial interés por la persona considerada en su totalidad, el
problema de la motivación humana definida en términos de impulsos internos,
dinámicos y no observables, así como por el estudio de las diferencias
individuales.
En el periodo que va desde 1930 a 1950, se consolida como una disciplina
científica, organizada y diferenciada de las demás. En cuanto a las principales
aportaciones de esta etapa señalar:
La aparición en 1938 de la obra “personality: a psychological
interpretation” Allport, que supondrá la entrada formal de esta disciplina en
la escena de las ciencias sociales. A través de esta obra se defiende una visión
global y general del campo de la personalidad centrada en el estudio de la
persona individual.
La aparición relevante de la publicación en 1937 del libro “Exploration
in personality” de Murria, en el que defiende la consideración de la persona en
su totalidad, aunque diferencia en cuanto que plantea una visión en la que la
mente humana es menos racional, más apasionada y sometida a los avatares de
constantes conflictos y emociones.
La obra de Lewin “A dinamic theory of personality” publicada en 1935 en
la que el autor plantea que la persona y el ambiente son dos aspectos
diferenciados dentro de un espacio integrado en la vida.
Junto a estas tres grandes aportaciones también es obligado referirse,
por un lado, a la integración del psicoanálisis y la teoría del aprendizaje,
destacando los trabajos de Millar y Dollar en el 41 y 50, que reformulan el
psicoanálisis en términos de la teoría del aprendizaje en base a la creencia de
que la conducta era aprendida dentro de un contexto social, cultural e
histórico y, por otro lado, el desarrollo, a partir de los trabajos de Catell
en el 46 y el 50, del análisis factorial, como técnica estadística fundamental
para la identificación de los principales rasgos de personalidad.
Destacan (en este periodo) varias tendencias que se muestran de forma
consistente:
·
La mayoría de las teorías de la personalidad asumen que la persona puede
ser estudiada desde diversas y distintas perspectivas y niveles, aunque todas
coinciden en que la personalidad es una totalidad organizada.
·
La mayoría de los planteamientos consideran, implícita o explícitamente,
que la conducta está fuertemente determinada por variables personales u organísmicas.
·
La mayoría de los planteamientos existentes dentro del ámbito de la
personalidad introducen variaciones respecto a la consideración de la
motivación como una reducción de la tensión.
Muchos autores conciben el desarrollo de la personalidad en términos de
aprendizaje o socialización. La mayoría entienden que la persona es producto de
su ambiente en el sentido de que los rasgos, sentimientos y actitudes y motivos
son aprendidos.
El periodo que va de 1950 a 1970 se inicia con el regreso, tras
finalizar la segunda guerra mundial, de la psicología a las universidades, con
el consecuente desarrollo, de las distintas áreas de la psicología que va a
desembocar en un incremento de la especialización. Como consecuencia de esto,
la psicología d ela personalidad sufre una crisis fuerte de identidad hasta el
extremo de que pasa a ser sinónima de psicología clínica o social.
En definitiva en este periodo se pueden encontrar 3 tendencias en
el estudio de la Psicología de la Personalidad:
·
Abandono del estudio de la persona como totalidad para ser abordada
mediante la identificación y el estudio de distintos constructor de
personalidad descontextualizados.
·
La idea de que la motivación humana está asociada a una reducción de la
tensión es cuestionada desde distintos ángulos, en el sentido de que la
motivación no obligatoriamente supone la reducción de la tensión.
·
La revolución cognitiva empieza a surgir y la psicología de la
personalidad comienza a utilizar términos cognitivos (planes, metas…) para
explicar la conducta.
El último periodo que va de 1970 hasta la actualidad se caracteriza por
la duda, el desconcierto en un primer momento (ya que se debate si la conducta
era determinada por la persona o por la situación con la aceptación) y el
optimismo y resurgimiento que se inicia hacia el año 80 y se hace patente en
los 90 ya que va a adquirir una gran vitalidad y creatividad como consecuencia
de la conjunción de distintos factores.
Tabla: Tendencias que facilitan el desarrollo de la psicología de la
personalidad durante la década de los 80 y 90.
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1. La expansión del interaccionismo
a distintos campos de la psicología.
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2. El renovado interés por el
estudio de los procesos de autorregulación y control de creencias, como
consecuencia del planteamiento interaccionista según el cual los individuos
activamente constituyen sus ambientes.
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3. El aumento del número de
estudios longitudinales en los que se hacía un seguimiento de un amplio grupo
de individuos durante un largo período de tiempo que permitía analizar el
papel de los factores sociohistóricos (MAGNUSSON, 1988).
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4. El replanteamiento del estudio
de los procesos emocionales e inconscientes por parte de la psicología
cognitiva y la neurociencia.
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5. El nacimiento de la psicología
evolucionista que plantea el estudio y explicación de la conducta en base a
la existencia de mecanismos mentales específicos a cada dominio de la
conducta cada uno de los cuales permitiría la solución de problemas
particulares adaptativos (PINKER, 1997).
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6. El resurgimiento de los modelos estructurales de rasgos o
disposiciones.
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7. Los avances en el análisis socio-cognitivo
de la estructura y funcionamiento de la personalidad, dando respuesta a
muchas cuestiones relacionadas con la motivación, la emoción, el autocontrol,
la coherencia, etc., que siempre le habían interesado a la psicología de la
personalidad.
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INDIVIDUO, PERSONA Y PERSONALIDAD
La P de la P busca dar respuesta a una serie de cuestiones, para
responder a esas y otras cuestiones relacionadas con el estudio de la
personalidad, parece razonable asumir que la P de la P debería darnos una
visión unitaria del individuo y/o persona en base. Sin embargo esa idea de
integrar todos los datos psicológicos es lo que le confiere su grandeza y su
servidumbre, y posiblemente, sea la principal razón que ha venido impidiendo un
desarrollo único de esta disciplina, dando lugar a la aparición de numerosas
teorías de la personalidad que se han atribuido para sí sola el ser la
verdadera teoría de la personalidad.
En lo que no hay duda es en afirmar que la P de la P debe centrarse en
el estudio de la actividad que el individuo y/o persona desarrolla. El concepto
de personalidad aparece estrechamente unido a los conceptos de individuo y
persona, y en este sentido, parece razonable que se aborde primero la relación
entre los conceptos de personalidad, individuo y persona, antes que su objeto
de estudio y en qué consiste.
Individuo: “cada ser completo y separado, de una especie o género que es
indivisible”. El individuo constituye una unidad en si mismo y no se puede
descomponer en partes.
Persona: Individuo
miembro de la especie humana. Abarcaría todos los aspectos físicos y psíquicos
que caracterizan al individuo humano como único e indivisible. (Tabla 1.3).
Tabla: Significado
o acepción de la palabra persona.
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La persona es referida al conjunto
de cualidades personales que le caracteriza (p. ej, ser generoso).
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La persona se refiere a la
apariencia que uno quiere dar a los demás de sí mismo (p. ej, comunicativo,
agresivo, etc.) No existe independencia entre las características que le
definen y el papel que representa.
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La persona denota las
características y cualidades del papel que juega en su entorno inmediato (p ej.,
Pedro es un líder).
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La persona se refiere al conjunto
de cualidades que le dan dignidad y distinción (p ej., Juan es una
personalidad en el mundo de los negocios).
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Personalidad: totalidad del individuo humano cuya naturaleza vendría determinada por
los aspectos cognitivos, motivacionales y emocionales que caracterizan el
comportamiento del ser humano.
CONCEPTO Y DEFINICIÓN DE PERSONALIDAD
La mejor forma de empezar este apartado sería con la siguiente frase:
“todo el mundo sabe lo que es la personalidad pero nadie puede explicarlo”,
porque de alguna manera recoge, la dificultad que los investigadores y
estudiosos de este tema tienen a la hora de definir este término.
Por lo tanto existirían dos maneras de aproximarse a la pregunta sobre
¿Qué es la personalidad?
No cientifica. La
personalidad, sin tener en cuenta cuál puede ser su definición, es fundamental
para comprender lo que las personas hacen o dicen, y en general, tiende a ser
inferida a partir de los actos que la gente realiza en su vida cotidiana. No
tiene valor, ni entidad en sí misma, es inferida a partir de la configuración
que el observador hace de la conducta de la persona que está observando. Sin
embargo, no siempre la conducta de un individuo se corresponde con su
personalidad, ni todas las situaciones son igualmente relevantes para conocer
la personalidad.
La personalidad, por tanto, se caracteriza por:
·
Ser algo a lo que las personas conceden gran valor.
·
Tener contenidos valoratorios.
·
Presentar una concepción múltiple de personalidad.
·
Hacer referencia, en muchas ocasiones a aspectos problemáticos de
naturaleza subjetiva e íntima (problemas personales, económicos…).
En resumen, desde este punto de vista, podemos asumir que el término
personalidad se puede entender como “algo que se emplea con gran frecuencia,
relacionada con aspectos íntimos y afectivos de la persona, relevante y de gran
valor”.
Científica: no existe una
definición de personalidad aceptada por la mayoría de los teóricos e
investigadores dedicados a su estudio.
Es posible identificar una serie de notas distintivas a las distintas
definiciones de personalidad que han ido surgiendo, (siempre asumiendo que este
término está exento de cualquier tipo de juicio de valor referente a las
características que definen la persona) de acuerdo con la propuesta de
Bermúdez:
·
La personalidad se ocupa de toda la conducta, tanto observable como la
no observable directamente.
·
Implica características relativamente constantes y estables a lo largo
del tiempo y de las distintas situaciones.
·
La personalidad supone que el individuo tiene un carácter “singular” y
“único” que vendría dado por una organización única de los elementos que definen
la personalidad.
·
La personalidad hace referencia a algo que no existe en la realidad, que
no podemos observar directamente, sino que se infiere a partir de la
observación de la conducta.
Pero, nos preguntaremos ¿es posible, desde una perspectiva científica,
abordar el estudio de la personalidad sin contar con una definición estándar?
Si. Al igual que otros conceptos, es susceptible de estudio,
independientemente de que se cuente o no con una definición aceptada por la
comunidad científica, mediante la identificación de las propiedades que
configuran su naturaleza (procesos motivacionales, emocionales, aptitudes…).
No obstante y a pesar de que es posible el estudio de la personalidad
sin la existencia de una definición de la misma ampliamente aceptada por a
mayoría de los estudiosos e investigadores, parece oportuno y necesario que en
un testo de personalidad se proponga algún tipo de definición que muestre la
conceptualización del término.
En este sentido, habría dos caminos: proponer una definición nueva, u
optar por alguna de las ya establecidas. Y justamente, por esta última nos
hemos decidido: haciendo nuestra la definición de Larse y Buss en el 2002 de su
libro “Personalidad” según la cual la personalidad se define como “el conjunto
de rasgos y mecanismos psicológicos que posee el individuo, organizados y
relativamente duraderos que influye en sus interacciones y adaptaciones al
ambiente tanto intrapsíquico como físico y social”.
No quiere decir que sea la única definición correcta sino que recoge
elementos esenciales como son los rasgos psicológicos entendidos como características descriptivas de la personalidad del
individuo, mecanismos
psicológicos
entendidos como procesos procesos de personalidad relacionados con el individuo
que procesa, almacena, recupera información, y que están en el individuo, con rasgos organizados relativamente
duraderos a lo largo del tiempo que influyen en como el individuo
interacciona y se adapta a su medio ambiente.
Así pues, es posible identificar, como señala Mischel, un aspecto común
a la mayoría de las definiciones de personalidad, en el sentido de que “suele
referirse a los patrones distintivos de conducta (incluyendo pensamientos y
emociones>) que caracterizan la adaptación de cada individuo ante las
situaciones que se le presentan en la vida”.
OBJETO Y OBJETIVOS DE ESTUDIO DE LA PSICOLOGÍA DE LA PERSONALIDAD
El estudio de la personalidad se centra en el individuo como un todo.
Conocer la personalidad supone estudiar todos sus aspectos al mismo tiempo y
ver como interactúan. Se ocupa, por tanto del estudio de los individuos en
general, en cuanto todos poseen una serie de procesos generales comunes, así
como aquellas características que hacen al individuo único en su conducta
global.
Objetivos específicos de la P de la Personalidad.
·
Descripción fiable y útil de las personas en base a sus características
físicas y psicológicas (a partir de la observación de la conducta).
·
Predicción fiable de las diferentes formas de comportarse de las
personales (diferencias individuales) en una misma situación o situaciones
similares.
·
Predicción, una vez identificado el patrón de conducta y actitudes de la
personalidad, de cómo o bajó qué condiciones se adquiere y mantiene dicho
patrón de conducta.
·
Explicación a partir de la identificación de aquellos factores
personales y situacionales determinantes de la conducta, de cómo y por qué se
modifica y puede modificarse el comportamiento de las personas.
Por otro lado si el objeto de estudio de la psicología de la
personalidad se centra en los procesos psicológicos existentes de la persona,
entonces sería razonable pensar que otro aspecto importante del estudio de la
personalidad es la identificación de los principales subsistemas que la
constituyen. Siguiendo el planteamiento que hace Puedo en 1996 podríamos
distinguir 4 subsistemas básicos generales, dentro del ámbito de la P de la P:
temperamento (rasgos temperamentales), constitución (rasgos morfológicos o fisiológicos),
carácter (actitudes y creencias), inteligencia (aptitudes y habilidades).
Constitución y Temperamento: conceptos surgidos en el ámbito clínico,
dentro de la teoría de los humores propuesta por Hipócrates en el S. IV a.C y
desarrollada por Galeno en el s.II d.C. La Constitución hace referencia a la estructura biológica o
biofísica responsable de todos aquellos aspectos relacionados con la salud y la
enfermedad, tanto en la vertiente física como mental, el Temperamento se refiere al
conjunto de rasgos motivacionales y emocionales relativamente estables de la
personalidad determinados, en gran medida,. Por factores biológicos.
El Carácter, etimológicamente hace referencia a la marca grabada en un
objeto para hacerle reconocible y que en su acepción psicológica se utiliza
para hacer referencia al estilo de vida propio y personal del comportamiento de
un individuo que le identifica frente a los demás. El estudio de este término
dentro de la personalidad ha sido rechazado y se debe, en gran medida, a que
este concepto implicaba, según Allport cualidades morales que suponían una
valoración de la personalidad, aspecto que dificultaba su estudio de manera
objetiva.
Tabla: Diferencias entre temperamento y
Personalidad (Strelau, 1983)
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TEMPERAMENTO
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PERSONALIDAD
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Relevancia de factores biológicos.
Se manifiesta en los primeros años
de vida.
Tiene su paralelismo en otras
especies animales no humanas.
Describe características
energéticas temporales y de estilos de conducta.
Es poco modificable y muy estable.
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Relevancia de factores ambientales.
Se manifiesta principalmente en la
edad adulta por efecto de la socialización.
Es específica de los humanos.
Se refiere al contenido o propósito
de la conducta.
Es más modificable y más inestable
|
Aunque a nivel cotidiano es frecuente la utilización del concepto de
carácter y temperamento como sinónimos, a nivel científico es conveniente
señalar que mientras en el temperamento la influencia de los aspectos
contitucionales es fundamental, en elc aso del carácter, los elementos
esenciales serían los hábitos y reglas que van adquiriendo a lo largo de la
vida. Así pues el “carácter sería la manera de actuar de un individuo, como
consecuencia de su temperamento e inteligencia, y de una serie de influjos personales
y ambientales de toda índole”.
Finalmente, la dimensión cognitiva de la personalidad o autoconcepto
haría referencia a la representación cognitiva que el individuo tiene de su
propia personalidad y estaría representada por las estructuras cognitivas
complejas que contendrían toda la información referente a uno mismo
(autoesquemas) y otras menos complejas.
IMPORTANCIA DE LA TEORÍA DE LA PERSONALIDAD
En términos generales una teoría nos ofrece una explicación científica
sistemática y coherente de los fenómenos objeto de estudio e investigación.
Cuando se elabora una teoría lo que se pretende es, por un lado, explicar el
conjunto de fenómenos de los que se ocupa y debe ser capaz de sugerir aspectos
y relaciones desconocidos. Esto es, debe permitirnos hacer predicciones nuevas
acerca de los fenómenos que pretende explicar. Esta función predictiva de las
teorías es, sin duda, la faceta más apasionante para cualquier investigador
interesado en proponer una teoría sobre la personalidad, a la vez, que la más
difícil de elaborar.
En definitiva podemos decir, que una teoría Científica, es un Conjunto de supuestos lógicamente
organizados sobre relaciones específicas entre los fenómenos observados que nos
permiten explicar ciertas observaciones de la realidad y hacer predicciones de
fenómenos pendientes de explicar.
Así, pues la teoría tiene como función por un lado, relacionar,
organizar e integrar los hallazgos obtenidos a través de la observación, y por
otro lado, señalar posibles reacciones que deberían ser estudiadas o
verificadas mediante la experimentación.
Si partimos de que los objetivos fundamentales de una teoría son:
explicar los fenómenos psicológicos objetos de estudio ya conocidos y predecir
nuevos fenómenos psicológicos, entonces claramente los criterios de utilidad,
verificabilidad y parsimonia son los que debemos tener en cuenta para evaluar
una teoría.
Respecto al primer criterio, la utilidad, una
teoría no es verdadera o falsa, sino útil o inútil, y en este sentido, la
utilidad vendría determinada por el grado en que es capaz de generar cuestiones
que pueden ser respondidas utilizando el método científico y por la capacidad
para organizar e integrar los hallazgos obtenidos experimentalmente.
El segundo criterio, el de la verificabilidad, supone que toda teoría debe no solo ser capaz de generar posibles
nuevas relaciones e hipótesis, sino que también debe permitir experimentalmente
tales predicciones con el fin de que puedan ser confirmadas o descartadas.
El tercer criterio, el de la parsimonia, señala que toda teoría no solo debe englobar y explicar el mayor
número posible de observaciones, sino que debe hacerlo con un número reducido
de conceptos manteniendo la coherencia entre los mismos.
TEORÍAS DE LA PERSONALIDAD
Como se ha señalado anteriormente, la P de la P aborda el estudio de la
persona en su totalidad, y en este sentido, una de las características es la
búsqueda de teorías generales que le permitan explicar toda la conducta humana.
Desgraciadamente dada la naturaleza de su objeto de estudio y el hecho de que
su campo de acción es muy extenso y se entremezclan con otras áreas de la
psicología, si algo caracteriza el estudio de la personalidad es la existencia
de múltiples teorías.
Dichas teorías han ido haciéndose más específicas, focalizándose en
determinados aspectos más concretos de la personalidad. Este proceso ha hecho
que ninguna de las teorías actuales sea capaz de explicar en su totalidad en
que consiste la personalidad y como funciona. Subrayan determinadas
características e ignoran otras.
En este sentido, parece razonable que en vez de hablar de una teoría de
la personalidad, debemos referirnos a distintas perspectivas teóricas, que
difieren en cuanto a la naturaleza de la personalidad que subyace a cada una de
ellas.
Dichas perspectivas, en las que no existe consenso entre las diversas
teorías, pueden producir cierta confusión en los investigadores que se plantean
el estudio de la personalidad.
Recogiendo el planteamiento que hacen Caprara y Cervone podemos señalar
que a pesar de la diversidad de teorías de personalidad existentes, podemos
distinguir distintos temas y premisas comunes que guían la investigaron en
personalidad. Más concretamente defienden que existe un cierto consenso sobre
varios postulados generales básicos respecto al funcionamiento de la
personalidad que son ampliamente aceptados por gran parte de las teorías e
investigaciones que actualmente se desarrollan en torno al estudio de la
personalidad:
·
La personalidad es considerada como un sistema psicológico complejo de
estructuras y procesos.
·
La personalidad se desarrolla a través de una relación recíproca entre
la persona y su medio ambiente.
·
La personalidad, considerada en su totalidad, muestra coherencia y
continuidad tal y como se observa en su organización a lo largo de la vida.
Así, pues, el
estudio de la personalidad es abordada desde distintas perspectivas, cada una
de las cuales presenta argumentos significativos, de todo que probablemente
ninguna de ellas sea más importante que otra, dado que todas contribuyen a la
comprensión última de lo que es la personalidad.
Excelente introducción
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