RESEÑA HISTÓRICA
Los modelos humanistas de la psicoterapia abarcan a las concepciones
"fenomenológicas", "humanistas" y
"existencialistas" desarrolladas en el campo psicoterapéutico. Dentro
de las concepciones humanistas destacan la "Terapia gestáltica", el
"Análisis Transaccional" y la "Psicoterapia Centrada en el
Cliente" (de la que nos ocuparemos con preferencia, por ser el modelo
humanista con más apoyo empírico).
A todas las orientaciones anteriores se les denomina "tercera
fuerza" en los años sesenta, por presentarse como alternativas tanto al
psicoanálisis como al conductismo dominante en esos años.
Estas psicoterapias se desarrollan sobretodo en Norteamérica, en gran
parte al margen de la tradición académica. Sus antecedentes filosóficos se
encuentran en autores como F. Brentano (1838-1917) que destaca el papel de la
experiencia y el carácter intencional de los actos psíquicos; E. Husserl
(1859-1938) que destaca el análisis de la experiencia inmediata, de la
conciencia pura, a través del método fenomenológico; K. Jaspers(1883-1969), filósofo
y psicopatología que introduce en psiquiatría el método fenomenológico como
forma de describir las vivencias anómalas del enfermo psíquico; S. Kiekergaard
(1813-1855), precursor del existencialismo y que describe los problemas del
significado de la vidala muerte, y la ansiedad existencial; L.
Binswanger(1881-1966), psiquiatra vinculado originalmente al psicoanálisis y
que evolucionó hacia el existencialismo, aportando su método de análisis del
significado vital, el llamado daseinanálisis (forma de ser-en-el-mundo); J. P. Sartre(1905?1980),que
destaca el como la existencia precede a la esencia, es decir que el ser humano
no viene con un ser a desarrollar sino que tiene que encontrarlo por sí mismo.
El ser humano es radicalmente libre, y se auto determina mediante su proyecto
existencial a través de sus decisiones(hay que notar que la concepción budista
del "karma" es similar a esta existencial en cierto grado) y al
psiquiatra V. Frankl(1905- ) que a partir de su propia experiencia radical de
prisionero en un campo de concentración nazi, enfatiza la importancia del
encuentro o pérdida del sentido de la propia existencia, describiendo las
llamadas "neurosis oncogénicas" como forma de pérdida de este
sentido.
Sin embargo, a pesar de estos antecedentes europeos, la psicología
humanista es un fenómeno, básicamente norteamericano. Sus antecedentes más
claros están en el "neopsicoanálisis" de K. Horney, E. Fromm, la
psicología individual de Alfred Adler, los filósofos Tiliche y Martin Buber,
residentes en EE.UU, y la escuela Gestarte, sobre todo a través de K. Goldstein
que introduce en este país la idea del organismo humano (su obra "El
organismo" de 1934), como una totalidad impulsada hacia la
autorrealización.
En los años cincuenta comienzan a destacar dos autores, C. Rogers que
elabora sus primeras aportaciones terapéuticas (Rogers en 1952 publica su obra
"Psicoterapia centrada en el cliente") y Maslo jerarquiza la
motivación humana en su obra "Motivación y personalidad". En 1961 se
constituye la Asociación Americana de Psicología Humanista que aparece como
reacción a la insatisfacción producida tanto por la psicología académica,
dominada por el conductismo que entendían como reduccionista y mecanicista, y
por su alternativa el psicoanálisis que entendían también como reduccionista al
olvidar el carácter de construcción del significado vital del sujeto.
Según Beristaín y Nitela (1980) los modelos humanistas se caracterizan
por:
- La importancia concedida a la percepción
subjetiva del mundo o realidad como determinante fundamental de la
conducta.
- La afirmación de que cada persona posee de
manera innata un potencial de crecimiento o desarrollo de sí mismo
orientado hacia metas positivas como la armonía, el amor o la alegría.
- La persona humana es considerada en sí misma
como un sujeto independiente y plenamente responsable de sus actos, sin
plantearse causas subyacentes, como hacen los modelos conductistas o
psicodinámicos.
- Solo podemos comprender a una persona cuando
nos podemos situar en su lugar para percibir el mundo desde ella misma.
Como consecuencia el modelo rechaza el concepto de enfermedad mental y las
clasificaciones de los trastornos mentales, asumiendo que toda conducta es
normal cuando nos colocamos en el punto de vista de la persona afectada
(este punto es más relativo en los modelos fenomenológicos, en los que se
basan gran parte de las actuales nosologías psiquiátricas actuales).
- La intervención terapéutica se suele centrar
en el aquí y ahora de la experiencia actual e inmediata, concediendo poca
importancia a los antecedentes históricos y a las intervenciones
directivas.
CONCEPTOS FUNDAMENTALES
El modelo de psicoterapia desarrollado por C. Rogers parte de la idea de
que toda persona posee una tendencia actualizante, una especie de impulso hacia
el crecimiento, la salud y el ajuste. La terapia más que un hacer algo al
individuo, tratará de liberarlo para un crecimiento y desarrollo adecuado
(Rogers, 1951).
CARL ROGERS
Uno de los obstáculos más poderosos para impedir la anterior tendencia
es el aprendizaje de un concepto de sí mismo negativo o distorsionado en base a
experiencias de desaprobación o ambivalencia hacia el sujeto en etapas tempranas
de su desarrollo (Raimy, 1948). Parte del trabajo de la terapia centrada en el
cliente trata de facilitar que el sujeto se exprese con sus ambivalencias e
impulsos hostiles y agresivos, de modo que este pueda reconocerse de manera
integral.
Otro elemento fundamental para que el sujeto continúe su tendencia
actualizarte es el experiencing. Este consiste en la experimentación consciente
de un sentimiento que hasta el momento fue reprimido. La experimentación de
sentimientos reprimidos por ambivalentes, hostiles o irracionales que parezcan
permite al sujeto actualizar su experiencia, ser "el mismo" y
modificar el auto concepto distorsionado que estaba manteniendo hasta el
momento.
De la manera anterior se da una interacción mutua entre la experiencia y
el auto-concepto. Sin embargo el sujeto puede desarrollar una desconfianza
hacia su propia experiencia emocional en base a las prácticas de educación y
crianza en las que está inmerso. La presión del entorno (familia, colegio,
etc.) puede hacer que el niño enfoque su conducta a agradar, llevarse bien,
alcanzar el éxito, según es definido por instancias externas al mismo. El niño
aprende que para ganarse la aprobación de los otros debe de actuar según unos
criterios externos. De este modo puede sentir en privado, consciente o
inconscientemente, deseos o sentimientos que inhibe en público. Rogers (1983)
identifica este proceso como la "Cultura de la Coca? Cola". El
proceso evaluador anterior queda así conformado por la discrepancia entre lo
experimentado y lo que debe de experimentarse o expresarse.
La anterior discrepancia genera psicopatología. La incongruencia entre
lo que el organismo experimenta y lo que es necesario para mantener la
aceptación o consideración positiva hacia sí mismo genera una especie de conducta
defensiva que implica negación y distorsión y por lo tanto mayor o menor grado
de psicopatología.
El terapeuta centrado en el cliente tratará de desarrollar una serie de
mecanismos de cambio (aceptación positiva incondicional, empatía y congruencia)
mediante los que comunicará al sujeto la actitud de que experimentar su
organismo, su subjetividad emocional es importante y esencial para su
actualización y desarrollo personal (Rogers, 1957).
MÉTODO TERAPÉUTICO
Básicamente el terapeuta parte de la idea de que su cliente tiene una
tendencia actualizarte y un valor único y personal que esta bloqueado o
distorsionado por determinados criterios de aceptación externa (consideración
positiva condicional). La terapia tratará de desbloquear el proceso anterior mediante
la aplicación de tres estrategias o técnicas fundamentales: La Empátala
Consideración positiva incondicional y La Congruencia (Rogers, 1957).
La empatía: refiere al esfuerzo continuo del terapeuta por
apreciar y comunicar a su cliente una comprensión de los sentimientos y
significados expresados por este. Esto se hace mediante un ciclo de tres fases:
1) La resonancia empática del terapeuta a las expresiones del cliente, 2) la
expresión de empatía por parte del terapeuta al cliente y 3) la recepción del
cliente de la respuesta empática del terapeuta.
Consideración positiva incondicional: El
terapeuta brinda la oportunidad al cliente a expresar sus sentimientos
generalmente inhibidos para facilitar su auto aceptación. Para ello le acepta
sin condiciones de valor y evita corregirle o dirigirle hacia criterios
preestablecidos. Esta actitud conlleva un aprecio hacia los sentimientos y la
persona del cliente con todas sus aparentes contradicciones e irracionalidades.
La congruencia: Se refiere a la autenticidad del
terapeuta ante su cliente particular. Para que este pueda mostrarse empático ha
de ser congruente con sus propios sentimientos generados en la relación
terapéutica. Tal congruencia se muestra tanto a nivel verbal como no verbal.
La terapia centrada en el cliente ha contribuido poderosamente a
establecer una serie de condiciones que son necesarias en casi todas las psicoterapias,
sobretodo en sus aspectos relacionales.
Se discute que sus tres condiciones básicas (empatia, aceptación
positiva incondicional y congruencia) sean condiciones suficientes para la
psicoterapia, aunque sí parecen necesarias (pie Carkuff, 1979).
También es de destacar que los movientes actuales de psicoterapia (pie
enfoques cognitivos constructivistas e integradores) se basan en gran parte en
el enfoque experiencia expuesto por C. Rogers (p.e Bohart, 1992; Guidano,
1993). La emoción y su experimentación se consideran básicas en el proceso de
cambio de la psicoterapia efectiva.
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